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A diferencia de otros blogs, aquí raramente se encuentran trabajos concluidos. En su mayoría están en un lento pero constante proceso de construcción, pues es intención mía la de ir intercambiando con los posibles lectores diversos puntos de vista a los efectos de ir construyendo los trabajos con una dialéctica progresiva. El tiempo dirá sobre la efectividad de este método.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Sobre la vigencia de algunas observaciones de Gould sobre los literati y la necesidad de cierto rigor científico en la literatura masónica.

    

 La Historia de la Francmasonería de Robert Freke Gould data de 1882 según la edición londinense de Thomas C. Jack.  No estoy seguro de que este hecho marque un hito en la historiografía masónica puesto que el mismo Gould destaca el esfuerzo similar de Findel en su Geschichte der Freimaurerei de 1861. No obstante, la crítica que desliza, al modo inglés, sobre esta obra de su par alemán evidencia el comienzo de una actitud crítica hacia el método observado por quienes quieren acercarse a la historia masónica de un modo serio y libre de los prejuicios, supersticiones y charlatanerías que existen sobre la Orden. En particular, la crítica va dirigida a la nula valoración de la autoridad de las fuentes examinadas en su investigación. Así, en su capítuo I, se lee:

“La publicación de una Historia General de la Francmasonería, por el Sr. Findel (de Leipzig) en 1861, marca una era distinta en el progreso de la literatura masónica. Ninguna historia universal del oficio masónico (en todo lo digno de ese nombre) había sido previamente compilada, y el dictum del caballero de Bonneville fue generalmente consentido, “Que la duración de la vida de diez hombres era un plazo demasiado corto para la ejecución de tan formidable empresa.”
El trabajo de Findel es una compilación altamente meritoria, y refleja un gran crédito a su industria. Los escritos de todos los autores masónicos anteriores parecen haber sido consultados, pero el valor de su historia habría sido mucho mayor de haber una referencia más frecuente a las autoridades. Parece, en efecto, trabajar bajo una completa incapacidad para distinguir entre grados relativos de valor de las autoridades que está intentando analizar.”

Por lo tanto, Gould parece establecer al comienzo de su obra un elemento clave para el progreso de toda investigación masónica seria: la remisión crítica a las fuentes históricas. Este aporte clave mantiene su vigencia actual de un modo inalterado. La proliferación de la literatura masónica, favorecida por los avances de las redes y libros virtuales, hace que el material masónico circulante sea de una cantidad tal que la conspire contra cierta sana discriminación de méritos. Quien se acerca a la masonería en base a la literatura reinante termina en poco tiempo sospechando que la institución no es más que una nave de locos, que su filosofía es tan quimérica como los delirios genialmente relatados por Umberto Eco en “El Péndulo de Focault” y que sus miembros constituyen solamente un club que intenta legitimarse en base al secreto a fin de no desnudar la incoherencia de la materia de sus especulaciones. Los mismos masones parecen navegar en estas oscuras aguas de la incertidumbre cuando comienzan a hundir sus reflexiones en el trasfondo de la historia de las ideas francmasónicas.

La linterna que disipe las tinieblas del camino del francmasón, por tanto, no puede ser otro que el  método paciente y riguroso basado en una clave histórica que se examina bajo una actitud crítica de sus fuentes. La ausencia de valoración sobre las fuentes nos conduce a la crítica de Gould sobre Findel. Pero la lisa y llana ausencia de remisión a las fuentes históricas deja librados a los masones y a los investigadores a su sola imaginación. El resultado no puede ser más desastroso: la proliferación de creencias que no generan sino falsos misticismos, graves supersticiones e incluso actitudes propias de una religión simiesca. Los primeros párrafos de la Historia de la Francmasonería de Gould contienen a este respecto una crítica decisiva y vigente que merece tenerse en cuenta y que por ello mismo se transcribe a continuación, en mérito a su fina pluma:

Hasta un periodo relativamente reciente, la Historia y Antigüedad de la Francmasonería, ha estado envuelta en una nube de oscuridad e incertidumbre. Tratada por norma con un desprecio apenas velado por los hombres de letras, el tema ha sido, en su mayor parte, abandonado a los escritores cuyo entusiasmo ha suplido el lugar de aprendizaje y cuya sola cualificación para la tarea ha sido su membresía a la fraternidad. Por otro lado, sin embargo, debe afirmarse claramente que los pocos literati que han tomado este desagradable motivo, evidencian al menos una equivalente credulidad, en consonancia con su aprendizaje, y mintiendo sus imaginaciones sobre los hechos que son esenciales para las teorías que promueven, han confirmado la creencia preexistente  de que toda la historia masónica no es cierta. Los caprichos de esta última clase han sido agradablemente caracterizados como “los ágiles y vivaces cuentos de los analistas masónicos modernos, que muestran en sus historias una arrogante independencia de los hechos, y compensan la escasez de evidencia con una sorprendente fecundidad de invención. La 'masonería especulativa', como ellos le llaman, parece haberles favorecido con una gran porción de su aireado material, y con escaleras, andamios y ladrillos de aire se han topado con sus históricas estructuras con maravillosa facilidad.” El lector crítico está realmente apto para lamentar que los líderes de la escuela creacionista no hayan seguido el ejemplo de Aristóteles, cuya “sabiduría e integridad” Lord Bacon encomia, en haber “repartido todos los relatos prodigiosos que pensó dignos de registrar en un libro, el que siguiendo detalladamente y en consecuencia, debía ser construido sin ser mezclado ni debilitado con material de dudoso crédito.”

En resumen, las observaciones de Gould indican que:

·         No todo lo que los masones escriben tiene el mismo valor.
·         La simple membresía no da autoridad.
·         El entusiasmo no suple el rigor.
·         La sola imaginación conduce a la credulidad y posterior descrédito de la masonería.
·         El método histórico debe descansar en fuentes serias.
·         Las fuentes deben ser examinadas críticamente para discriminar su distinto valor.

Poco queda por agregar. La advertencia de Gould sigue vigente y el criterio metodológico por él sugerido, aunque simple a prima facie, constituye el arduo conjuro que, si los astros son favorables, nos puede conducir a buen puerto por este oscuro mar de la imaginación anárquica y lunar.

Después vendrá la necesaria crítica hacia la noción de tradición, pero eso es materia tan ardua que no nos es posible abordarla ahora. De momento, bástenos esto: razón y ciencia, que lo demás ya vendrá.


domingo, 6 de noviembre de 2011

LOS RITUALES Y SU IDEOLOGÍA

La incansable labor de Victor Guerra y de muchos HH.`. del Círculo de Estudios Roëttiers de Montaleau ha generado debates intensos y un análisis encarado desde una racionalidad crítica que se aplaude por necesaria. Este análisis no tiene, evidentemente, un carácter necesariamente panegírico del Rito Moderno, sino que, buscando las raíces del rito fundacional de la masonería moderna, pretende desentrañar nada más ni nada menos la complicada naturaleza de los hombres que se deja traslucir a través de los siglos y de la variopinta tradición masónica. La labor de Victor Guerra y del fresco aliento del Círculo de Estudios del Rito Moderno Roëttiers de Montaleau parece exprimir la historia de este fenómeno sociológico de la edad moderna para poder aprehender su esencia, en donde parece residir su perennidad, su humana perennidad. 

Y no era, pues, extraño que la dialéctica que estimula no generara intercambios altamente valiosos para comprender nada menos que la Historia de la institución y la sistematización de las ideas que dieron origen a los rituales modernos. El intercambio epistolar (sospecho que en esta era de los mails este término puede parecer anacrónico, pero no existe neologismo que yo conozca para esta adjetivación) entre Victor Guerra y Guillermo Fuchslocher constituye sin lugar a dudas una exquisitez intelectual para aquellos que pretenden alcanzar esa segunda mirada que tanto definen a los sabios constructores. La feliz traducción del Regulateur constituye la ocasión para este intercambio de pareceres. La contextualidad histórica es sopesada, caracterizada y esquematizada brindando a la vez un orden analítico y sintético sobre el curioso y vivo Rito Francés. 

Rescato, finalmente, el llamado a la acción que se expresa en la cuarta característica expuesta por Fuchslocher. Para quienes nos hemos creado y criado en el sincrético y especulativo escocismo latinoamericano de estos tiempos, este llamado al trabajo rituálico para la acción constituye la prueba definitiva de que la masonería del S.XXI no se mira el ombligo y sale a despojarse de la vanagloria, la ignorancia y la farsa en un mundo que exige acciones concretas y compromisos coherentes de parte de quienes sostienen ideas progresistas.

Un texto, en definitiva, esclarecedor y motivante.



Reflexiones sobre la importancia ideológica de los rituales y evolución de la ritualidad francesa


El Hermano Guillermo Fuchslocher. Aunque nunca ha estado rodando por este blog si que ha estado por nuestras cabezas y mentes, porque aunque estábamos en aquellos momentos el GODF, este nunca se preocupó de nuestra formación como principiantes del Rito Moderno o Francés, o uno sabía francés y tenía dinero para comprarse los libros del la Obediencia que por cierto cuando no fueron rentables en vez de regalarlos a las logias p ponerlo muy baratitos para la adquisición de los Hermanos , pues no,  se vendieron en oferta a Amazón… pues eso o  uno o los compraba o se quedaba con las ganas de saber algo sobre el Rito Francés o esperaba a que alguien hiciese algo que se pudiese leer….

En general y aunque ahora todos escribimos, y todo somos adalides del universalismo y cantamos fraternidades y hablamos del Rito Francés a trote y moche, pero la triste realidad es que en esos tiempos nadie escribía del tema , ni en aún en planchas.

En mi logia madre, escuché de todo .. temas sobre la homosexualidad, el blanco sobre negro ideológico, la iglesia, la mixtidad… pero muy poco por no decir nada sobre el Rito Francés,  y las actas están ahí para atestiguar lo que digo, y cuando yo lo hacía, o sea presentaba planchas sobre el RF,  el personal logial ponía mala cara por aquello de dar la lata con el Rito Francés.. lo que son las cosas… y  lo mismo pasaba con  respecto a los Hermanos latinoamericanos se pasaba de ellos como del carajo, hoy todo son fraternidades vengan de donde vengan, es lo que tiene la masonería relacional…y exaltaciones a los Grados de Sabiduría con dos viajecitos al año a Francia....

Y que pinta en todo esto Guillermo Fuchslocher, pues el fue el primero que nos puso a algunos en guardia con sus textos sobre el Rito Francés de él lo ignorábamos todo, hasta creí que era un Hermano latinoamericano en Paris, digamos que un “mohicano” en la revolución de los adoquines.

Y el con ese texto sobre Rito Francés que está ahí sin apenas presión, pero se va colando abre vista y oídos  para una experiencia que no es relacional, sino vivencial, y el la comunica sabiendo que el rito Moderno es sibelino, que no se deja atrapar en luces y escenografías, que es puro debate y pura filosofía, pero no desde el atrio profano sino desde la sombra de la Tenida, desdela observación desde la reflexión , el Hermano Guillermo nos aportó las primeras silabas y letras a nuestra caletre, nos las silbó a nuestra orejas para que nuestros ojos buscaran el sentido a todo lo que veíamos que no por simple es menos complejo. 

Hoy me enorgullezco que conocerle y tener con el amistad y careto abundante sobre lo que nos preocupa, y mientras otros más cercanos nos denigraban o nos hacían de menos, desde otras latitudes que “otros hermanos califican de miasmas” se reflexionaba sobre nuestro trabajo para el debate en logia, no para las lamparitas relacionales, sino para conocer y para discernir.

Pues bien , ese intercambio descubrí por que me lo hizo llegar una plancha que el Hermano Guillermo hizo  y que dos años más tarde he tenido conocimiento y que hoy doy a conocer con permiso del autor y su nota.

Víctor Guerra


NOTAEste texto fue La respuesta a un correo electrónico, escrita a “vuelapluma” en junio de 2009, y configura un artículo de opinión en el que los datos aportados contextualizan y ejemplifican las opiniones vertidas, pero no responden a una investigación realizada ex profeso. Al momento (noviembre de 2011) debe recurrirse a los resultados de las últimas investigaciones académicas sobre este tema, efectuadas por el querido hermano Víctor Guerra.

Guillermo Fuchslocher.
Nuestro Q:. H:. Francisco Jaramillo pidió nuestra opinión sobre un correo del Q:. H:. Victor Guerra, Presidente del Circulo de Estudios de Rito Francés “Roettiers de Montaleau”, quien refiere que un equipo de miembros españoles y mexicanos del Círculo que preside “…ha finalizado la traducción completa en lengua española de los rituales de los tres primeros grados simbólicos del Rito Francés según el ritual publicado en 1801 con el nombre de “Régulateur du Maçon” a partir de los manuscritos de 1783 ….

- Este trabajo que permite aproximarnos a una práctica cercana a la tradición de los modernos no se ha limitado simplemente a una traducción literal del texto, donde para evitar posibles vacíos o incoherencias, se ha procedido a un estudio comparativo paralelo y contrastado con otras diversas fuentes del XVIII y XIX, así como con rituales en práctica del RF Tradicional, lo cual llevará a la publicación en breve de una edición comentada de este compendio ritualístico desde un punto de vista histórico, simbólico y formal.- Se trata del primer trabajo en español del que tengamos constancia que sigue fielmente esta obra de referencia, dado que las más semejantes practicadas por algunas Obediencias, presentan sustanciales modificaciones y adecuaciones a particulares usos, modificando, entre otras cuestiones, la naturaleza y composición del cuadro de Oficiales, Tableros de logia y determinados procedimientos en el ritual.” (Correo de 23 de junio de 2009).

Este trabajo del Circulo de Estudios de Rito Francés “Roettiers de Montaleau” es importante y extenso, ya que el Regulador de 1801 es una obra de cerca de 400 páginas, que incluye los rituales de los tres primeros grados, de cuatro de las cinco órdenes superiores que actualmente conforman el Rito Francés o Moderno, y de los trabajos de banquete. Más de 250 páginas corresponden a los grados simbólicos. Pero lo más relevante es el estudio comparativo que se menciona, que seguramente permitirá aclarar algunas dudas históricas, como ya lo han hecho otros estudios realizados por integrantes de dicho Círculo de Estudios, los cuales resultan muy valiosos para nosotros, ya que en este lado del mundo, y pese al Internet, disponemos de muy pocas fuentes de consulta sobre el Rito Francés, a lo que se suman nuestras limitaciones en lo que tiene que ver con el idioma francés.

El Regulador del Masón, según la edición que hemos revisado (Les Éditions du Prieuré) es una reproducción de una edición de 1801 del Gran Oriente de Francia, pero en la Wikipedia francesa se menciona que dicha edición de 1801 fue realizada por un impresor inescrupuloso, que incluye modificaciones respecto de los rituales utilizados por el GOF. De todas maneras, se trata de una compilación y/o codificación de rituales, realizada de 1783 a 1786, sobre la base de rituales manuscritos de 1783, los cuales se considera son muy similares a los rituales utilizados entre los años 1740 a 1760, los que a su vez no tendrían mayores diferencias respecto de los rituales originales traídos de Inglaterra a poco tiempo de fundada la Gran Logia de Londres en 1717. Si esto es así, y dado que esta ritualidad no es radicalmente diferente a la utilizada actualmente por el Rito Francés, podría considerarse que este Rito sería el más cercano a aquel tipo de masonería que surgió en Inglaterra hace 292 años.

Una diferencia de los rituales constantes en el Regulador de 1801 respecto de los rituales que usamos en la Logia Eugenio Espejo, que son una traducción de los utilizados en la actualidad por el Gran Oriente de Francia, es que ellos incluyen, por una parte, la declaración de principios del Rito, en la cual destaca su defensa de la absoluta libertad de conciencia y la negativa a realizar afirmaciones dogmáticas, y, por otra parte, en los juramentos de cada grado aparece la fórmula ALGDGADU. Esto concuerda con una nota histórica constante en el Cuaderno del Grado de Aprendiz vigente, que afirma que los rituales de 1786 incluían la fórmula ALGDGADU.

Pero esta diferencia entre la postura oficial -no meramente individual- sobre libertad de conciencia y creencias religiosas adoptadas y adaptadas por muchas organizaciones masónicas, que han originado fuertes confrontaciones y divisiones a nivel mundial, refleja la existencia de diversas concepciones masónicas, manifiestas en los rituales, lo que nos permite analizar la importancia ideológica de los rituales.

Desde esta perspectiva, una primera característica de los rituales radica en que los rituales suelen reflejar la evolución e involución social e ideológica de la microsociedad masónica en los distintos países donde se afinca. Para el caso, repasemos los principales momentos y características que determinaron la evolución de la ritualidad francesa:

a) Los primeros rituales de la más extendida rama de la Masonería Especulativa Moderna surgieron en Inglaterra con la creación de la Gran Logia de Londres en 1717, la cual, según el Rito Primitivo, constituyó una disidencia o complot conservador. Se considera que sus rituales estaban basados en rituales escoceses y/o irlandeses de cofradías masónicas católicas, los cuales fueron modificados a fin de reflejar el espíritu de relativa amplitud que quisieron darle a la naciente obediencia sus ideólogos y fundadores, para que ésta se constituyese en el brazo político de la recientemente instaurada dinastía inglesa hanoveriana, ya que desde el siglo anterior las organizaciones masónicas especulativas estuardistas y republicanas habían cumplido eficazmente un papel similar al de los actuales partidos políticos.

 Como la nueva dinastía necesitaba consolidarse y ganar adeptos entre sectores medios y altos pro monárquicos, pero divididos en distintas iglesias, se requería que su brazo político tuviese una ideología que estuviese por encima de las diferencias religiosas y brindase un espacio de paz y tolerancia, pero eso sí, sometiendo a todos al respeto al gobierno imperante y excluyendo las discusiones políticas, para lo cual recurrieron a la vieja fórmula política de la derecha: el apolitismo. Con estos principios se autoexcluirían la mayoría de los masones escoceses y católicos, quienes trabajaban en sus propias logias, política y militarmente, por la restauración de la Casa de los Estuardos; y los restantes masones republicanos del H:. Cromwell, enemigos de los monárquicos, que en su mayoría habían emigrado a América. Por tanto los rituales debían tener esta ideología más o menos amplia y tolerante y se conoce eran muy sencillos.

b) Estos primeros rituales ingleses, y la ideología que implicaban, fueron los que pasaron a Francia al poco tiempo de fundada la Gran Logia de Londres en 1717. Sin embargo, casi desde el principio, los sectores religiosos conservadores no estuvieron contentos con el relativismo religioso de la nueva obediencia. Como la nueva ideología les parecía peligrosa, trabajaron insistentemente por darle un carácter confesional a esta Masonería, lo que al final lograron en el Reino Unido.

 Tal vez la primera impresión que describe los rituales ingleses es de 1730, realizada por Samuel Pritchard “miembro reciente de una logia constituida”, con el nombre “La Masonería Disectada”, la cual refleja una gran sencillez ritual, pero no se tiene la certeza si se basa en los rituales originarios o en unos que ya incluyen modificaciones, luego de 13 años de creada la Gran Logia. En esta publicación consta el juramento sobre la Biblia “en presencia de Dios Todopoderoso”, pero datos interesantes son que los Vigilantes se encuentran al Occidente, como sucede actualmente en el Rito Francés; las tres luces de la logia son el Sol, la Luna y el Maestro de la Logia; y se usan dos palabras sagradas, B y J. Por su parte, en Francia, en 1745, se publicó “Le Sceau Rompu” (El sello roto), una descripción de la ritualidad francesa, considerada similar a la publicación inglesa de 1730. En esta publicación consta que las tres grandes luces son el Sol, la Luna y el Maestro de la Logia.

El juramento toma la forma de promesa y tiene una variante inicial “Prometo ante el Gran Arquitecto del Universo, que es Dios, y ante esta augusta Asamblea…” El juramento se efectuaba colocando la mano derecha sobre la Biblia. Sin embargo, uno de los mayores expertos sobre el Rito Francés, el Ex Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, Q:. H:. Arthur Grousseir, dice al respecto “…se sabe que en su origen la Gran Logia de Inglaterra no puso ninguna Biblia sobre el altar, y no será hasta 1760 que ésta sea considerada como una de las Grandes Luces de la Masonería. Nosotros no ponemos ningún reparo a que determinadas Grandes Logias exijan a los profanos que hagan su juramento sobre la Biblia. Esto puede ser exigido en nombre de la religión que profesen, pero no se nos puede exigir a nosotros en virtud de un viejo Lindero de la Masonería.- El Gran Oriente de Francia puede recordar que desciende directamente de la primera Gran Logia de Francia, fundada por los masones británicos. Durante dos siglos nunca hemos considerado la Biblia como una Gran Luz, y no hay ningún rastro de que en algún momento el trabajo en las primeras logias francesas se haya realizado en presencia de la Biblia. Muy al contrario, en los rituales más viejos que nosotros hemos conservado, los candidatos siempre han hecho su juramento sobre la Constitución y la Espada.” 

Además recuerda: “… los Deberes de 1723 declaran que "en tiempos antiguos, se exigía a los masones que fueran de la religión del país en el que vivían, pero que ahora se considera más conveniente antes que obligarles a esto, el que cumplan con la religión con la que todos los hombres están de acuerdo... es decir, ser hombres de honor y de buenas costumbres." Y más adelante Anderson especifica aún más esta idea diciendo: "y dejando a ellos sus opiniones particulares".- ¿Tenemos entonces el derecho a pensar, refiriéndonos a este texto que, imponer el dogma de la revelación divina, es formalmente contrario al texto y al espíritu de los antiguos deberes de 1723?” (Del Informe presentado por el Gran Maestro Arthur Groussier a la Asociación Masónica Internacional, en nombre del Gran Oriente de Francia. París 1939).

c) En distintas fuentes se citan unos rituales ingleses de 1730 y otros franceses de 1745 que son muy similares. Probablemente se refieren a los mencionados en el punto anterior pues, en efecto, tienen una gran correspondencia. Lo que no podemos hacer es incurrir en el sofisma de la falsa generalización y asumir que esos eran los únicos rituales utilizados en esos años, sobre todo tomando en consideración lo expuesto por el H:. Groussier. Pero lo que sí está claro es que la ritualidad inglesa y la francesa originada en la Gran Logia de Londres, a más de su origen común se caracterizan por su gran sencillez. Ellas serán conocidas posteriormente como Rito Inglés de los Modernos, la primera, y Rito Francés o Moderno, la segunda. En ambos casos el término Moderno se refiere al apelativo con el que tildó años después, la obediencia de los Antiguos, religiosa y conservadora, a los masones andersonianos ingleses, antes de que se fusionaran ambas según la concepción conservadora triunfante, y dieran lugar, a principios del siglo XIX, a la Gran Logia Unida de Inglaterra y al denominado Rito Emulación, basado principalmente en el ritual de los Antiguos, conocido en Latinoamérica como Rito de York.

d) Luego de los primeros años, aproximadamente a partir de 1730, se da un proceso de cambio y adiciones al ritual más agresivo, tanto en Inglaterra como en Francia. En Inglaterra con una fuerte influencia conservadora, que pretendió y logró dar un carácter muy religioso a los rituales, y en Francia con la inclusión de muchos elementos esotéricos y de altos grados que devinieron incluso en nuevos ritos. Los rituales adoptaron elementos y pruebas de antiguas iniciaciones con el propósito de impactar psicológicamente al subconsciente.

 Una de las corrientes que toma fuerza en Francia en esa época proviene de los masones conservadores y católicos escoceses y estuardistas, la que con el tiempo aportará el soporte doctrinario del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el cual, sin variar su espíritu tradicional, adoptó muchos elementos esotéricos, que en los orígenes de la Masonería Especulativa Moderna habían sido ajenos a ella.
e) En 1773 surge el Gran Oriente de Francia sobre la base de la anterior Gran Logia de 1728 y otros cuerpos simbólicos y filosóficos, y ese mismo año comenzó a trabajar una comisión de estudio de rituales, la que ya para 1780 produjo una aprobación de esos trabajos. Para 1849 un sector religioso conservador, influenciado por el giro confesional de la masonería inglesa, logró se apruebe la obligación de creencia en Dios para la iniciación. Pero en 1877 el Gran Oriente eliminó la fórmula ALGDGADU, con lo cual retomó y reafirmó el carácter laico de la masonería en tierras francesas. En concordancia con lo anterior, y no sin una dura disputa de los sectores laicos y confesionales en pugna, desde 1879 se produjo una reforma de los rituales que eliminó de éstos la fórmula ALGDGADU y otros elementos religiosos.

f) Junto con el proceso de laicización, en la segunda mitad del siglo XIX se produjo una reacción a la inclusión en los rituales de elementos esotéricos, de impacto psicológico y de antiguas iniciaciones, la cual estuvo fuertemente influenciada por el positivismo. Esto se concretó a partir de 1886 (Rito Aimable), lo que aportó y quitó a los rituales, pues les devolvió la sencillez originaria y le dio al Rito Francés un claro carácter racionalista, que no pretende impactar al subconsciente con dramatizaciones ritualísticas, sino la comprensión racional del proceso iniciático, pero sacrificó algunos importantes elementos simbólicos.

g) La síntesis vino dada en el siglo XX, a partir de 1938, de la mano del Gran Maestro Arthur Groussier, quien retomó muchos elementos simbólicos, pero sin sacrificar el carácter laico y racionalista del Rito. A sus trabajos, que dieron como resultado una reforma ritual, suele conocérselos como Rito Groussier, lo que no hace relación a un rito distinto, sino a esta versión del Rito Francés.

h) El actual ritual de referencia del Rito Francés con el que surgen las nuevas logias del Gran Oriente de Francia, se basa en la edición de 1953, reeditada en 1979, y se fundamenta en los trabajos del H:. Groussier, en una versión simplificada, que incluye elementos básicos o mínimos, de carácter obligatorio, y una serie de elementos adicionales optativos.

i) Los rituales que utiliza nuestra Logia Eugenio Espejo provienen de dos fuentes: una traducción propia de los rituales de referencia del GOF, según los cuadernos de cada grado, y una traducción y modificación de los mismos realizada por el Gran Oriente Latinoamericano. Los rituales franceses publicados por Pentalpha corresponden a la primera fuente, revisada y corregida, para que reproduzcan con mayor fidelidad la versión de 1979 del Gran Oriente de Francia, que es según la cual la GLEDE reconoció el Rito de la Logia.
Ya señalamos que una primera característica de los rituales consiste en que ellos reflejan la línea o evolución ideológica de la microsociedad masónica en distintos lugares y tiempos y hemos visto, en grandes líneas, la evolución del Rito Francés. Pero a esto debemos añadir una segunda característica de los ritualeslos rituales constituyen el instrumento por medio del cual se expresa la doctrina del respectivo rito, considerando que cada rito refleja un distinto tipo de masonería o al menos una particular y diferenciada ideología masónica. Es en este contexto que considero debemos entender a los ritos que practicamos en nuestras logias. Para algunos hermanos formados en el tradicionalismo, que piensan que la masonería es apolítica, puede constituir una aberración hablar de izquierdas o derechas en masonería o comparar los ritos con corrientes ideológicas o partidarias, pero un estudio histórico de los mismos nos muestra que esa fue la realidad de su surgimiento y de los grandes momentos de los que nos enorgullecemos, la cual pervive, aunque sea en forma soterrada o inconsciente.

Desde esta perspectiva, ritos como el Yorkino y el Escocés vienen a constituir el ala conservadora y tradicionalista de la masonería (pese a que este último tenga en su seno hermanos y logias progresistas); el Rito Francés o Moderno representa el ala liberal (pero por su carácter amplio se desarrollan en su seno elementos conservadores); y el Rito Francés Primitivo constituiría la corriente de izquierda.

De lo anterior se desprende una tercera característica de los ritualeslos rituales establecen unos particulares entornos de trabajo para las logias y para las grandes logias, los cuales brindan una mayor o menor libertad y democracia, de conformidad con la ideología y concepción de poder del respectivo Rito, fundada en su historia y prácticas: monárquica el Yorkino, aristocrática el REAYA, y más cercana a la democracia los franceses. Es por esto que en el Gran Oriente de Francia se pueden practicar distintos ritos, pero el de base y rito oficial de la obediencia es el Francés o Moderno, lo que equivale a contar con una constitución o reglas de juego que establecen un entorno de trabajo semejante al de la democracia liberal. Pero las obediencias que tienen otro rito como base, por ejemplo la Gran Logia del Perú el York y la Gran Logia de Chile el Escocés, cuentan con unos entornos de trabajo que no se corresponden con la democracia liberal sino con la concepción ideológica y de poder de sus respectivos ritos.

En el caso de la Gran Logia Equinoccial del Ecuador, ésta heredó de la Gran Logia del Ecuador la ritualidad yorkina para tenidas de Gran Logia, la cual no ha cambiado en su esencia, y su primera Constitución respondió a esa concepción ideológica y de poder, que es conservadora y autocrática. Pero en este caso, la ritualidad y la normativa son manifestaciones de la ideología y entorno de trabajo y de poder yorkinos, que constituyen una cultura muy fuerte, pues la docencia y la literatura tradicional siguen esta tendencia, a lo que se suma una visión particular de muchos de sus docentes, que identifica los principios y características de su rito con los principios y características de toda la masonería. Por todo esto, y porque el escocismo de la GLEDE ha sido fuertemente influenciado por las concepciones yorkinas, especialmente jurídicas, no es de extrañar que en el último proceso de reforma estatutaria no solo se mantuvo sino que se fortaleció esta concepción, pese a que a muchos hermanos nos parezca un contrasentido que la masonería haya luchado históricamente por los derechos humanos y la democracia y en su vivencia interna practique la exclusión y la autocracia.

Una cuarta característica de los rituales radica en que los rituales, en cuanto expresión doctrinaria de los ritos, constituyen guías teóricas e ideológicas para la acción, y la concepción del trabajo o praxis masónica varía entre los distintos ritos. El llamado Rito York y el Rito Francés coinciden en su praxis filantrópica, aunque en el primero su fundamento es caritativo cristiano y en el segundo solidario laico; el REAA y el Rito Francés coinciden en su preocupación por el análisis y la propuesta social; mientras el Primitivo Francés es claramente político. Pero los ritos y rituales utilizan la ideología masónica de conformidad con el contexto social: en los ritos conservadores no se cuestiona la sociedad mientras ésta sostenga los intereses de sus miembros, generalmente de clases medias altas y altas, y tienden a convertirse en clubes sociales y hasta seudo esotéricos, por lo cual sus organizaciones tienden a ser vistas desde fuera como instituciones anacrónicas. Un rito liberal, como el Francés Moderno cuestiona la sociedad si en ésta se violan principios liberales, como los derechos humanos y el laicismo, o centra sus preocupaciones en la pequeña sociedad masónica interlogial para luchar por este mismo tipo de principios liberales: libertad de conciencia, democracia.

Esto se debe a que estos principios constituyen el común denominador de sus integrantes, en un entorno de trabajo que propicia que sus miembros tengan ideologías distintas. En países desarrollados en que este rito cuenta con muchos integrantes y se conforma con miembros provenientes de clases medias intelectuales y progresistas, las propuestas y acciones han tomado un giro más hacia la izquierda, en torno a una concepción del laicismo vinculada al compromiso social.

 Pero en nuestro contexto, si bien el Rito Francés es bueno como espacio de trabajo democrático, hasta el momento ha resultado poco eficaz como guía ideológico-política para la acción, ya que en la macrosociedad su ideología equivale a la de un partido liberal, es decir tiene poca actualidad o vigencia como propuesta transformadora, y se ve limitado por la heterogeneidad de sus miembros, incluidos los conservadores; aunque puede justificarse internamente dentro de una microsociedad masónica conservadora, como contrapeso o fuerza equilibradora. Por su parte, los ritos progresistas, como el Primitivo Francés, si bien tienen una línea ideológico-política mucho más adecuada para la propuesta y emprendimiento de acciones de cambio en la macrosociedad, se ven limitados a la hora de la acción, debido a que su rigor y reserva implica contar con pocos integrantes comprometidos prioritariamente con este Rito, los cuales, si han estado previamente vinculados a otros ritos, pasan por un período de re-formación para superar la dificultad de asumir el trabajo masónico de manera distinta, pues están acostumbrados a considerar que éste consiste solo es escribir planchas y asistir a logia, ya que la masonería tradicional y la comodidad de sus templos genera aburguesamiento.

El desarrollo que ahora muestra el Rito Francés Moderno en castellano, con el Gran Oriente Ibérico, un grupo de logias federadas al Gran Oriente de Francia, y otras dependientes de otras obediencias, se ha producido en menor tiempo que el de existencia de la Logia Eugenio Espejo, ya que ésta fue –salvo el GOLA- pionera y tuvo contacto con quienes formaron algunas de las primeras logias que ahora pueden verse en los sitios web referidos en el correo del Q:. H:. Guerra. La diferencia estriba en que esas logias, principalmente españolas, surgieron con mucho esfuerzo propio, en distintas ciudades, en distintos templos, muchas de ellas al margen de las obediencias preexistentes, priorizando el estudio de la nueva ritualidad. En nuestro caso, nos aferramos a la GLEDE y a su templo, y con ello hemos corrido su misma suerte.

Por último, una quinta característica de los rituales es que los rituales tienen un gran poder de influencia, pues de tanto repetirse y escucharse tienen un efecto similar al de la publicidad, y nos inculcan ideas a través de símbolos y mitos que por lo general llegan directamente a nuestro inconsciente, y conforman grupos de ideas que constituyen verdaderas ideologías. Por esto no es de extrañar que hermanos que en la macrosociedad se los ha considerado progresistas, en nuestra microsociedad masónica puedan ser conservadores. El rito influye e influye mucho. Y quien se inicia en la masonería no sabe que también se adscribe a un rito y con ello comienza el proceso de adquisición de una ideología masónica. En el caso del Rito Francés, según lo practicamos, su ideología liberal y democrática no ha aportado mucho más que lo que ya piensa un ciudadano respetable que desea iniciarse, sobre todo si los procesos de selección previos no son rigurosos o se basan en recomendaciones de hermanos aprendices, que conocen poco de masonería y del rito, y a los que no conocemos suficientemente.

¿Qué hacer frente a todo esto? Para comenzar pienso que es importante “abrir bien los ojos” y analizar las situaciones, estructuras e ideas muy críticamente. Luego de ello deberíamos ser sinceros con nosotros mismos y contestarnos si el tipo de masonería que practicamos es la que nosotros concebimos y queremos. A continuación vienen las decisiones difíciles, pues si la respuesta a la pregunta anterior es negativa, aún nos enfrentamos al peso que tiene la costumbre y la comodidad. Algunos entendemos la masonería según las implicaciones dadas a su lema por la Logia Voltaire: “Siempre Adelante”, vanguardia de cambios en la sociedad; pero nos topamos con unas tradiciones, unas costumbres, una forma de hacer las cosas, que no son parte de la esencia masónica, y sin embargo están muy arraigadas en nosotros, e incluso nos gustan y nos aferramos a ellas, por lo que nos costaría mucho renunciar a ellas. En el fuero interno sabemos que tarde o temprano tendríamos que hacerlo si queremos “ser consecuentes entre los dichos y los hechos”, según reclamaba nuestro recordado H:. Lucho German.

Pero una decisión de reenfoque de nuestro quehacer, o de nuevo inicio, solo es posible y útil si se la hace en coincidencia con otros hermanos de pensamiento similar, ya que para la acción efectiva no es suficiente la fraternidad, sino que se requiere imprescindiblemente la coincidencia de ideas, la coincidencia ideológica masónica. Pero aún contando con esto se puede fracasar. Un colectivo de hermanos con una clara ideología masónica común puede hacer cosas importantes, pero el error es confundir medios con fines y no planificar. Y se suele pensar que la acción masónica debe realizarse al interior de la microsociedad masónica, olvidando la macrosociedad a la que nos debemos. Se considera más importante la conformación de un cuadro logial, la vanidad de un alto grado, o un puesto en Gran Logia, que el establecimiento de objetivos de trabajo en la sociedad, a mediano y largo plazo. Se cree que un plan de trabajo es una lista de temas de planchas. Y se piensa que el trabajo masónico es fundamentalmente intelectual. Sin la superación de todo lo señalado, en el mejor de los casos incurriremos en el mero activismo, sin guía ideológica, sin planificación, sin metas, sin logros trascendentes. La ritualidad se convertirá en rutina.

Sin embargo, las decisiones y las acciones individuales y concertadas de los miembros convencidos de una determinada tendencia ideológica masónica pueden tardar e incluso no concretarse. Pero hay un trabajo personal y grupal que es posible e inmediato: el estudio, la investigación, el análisis y la crítica, que superen los lugares comunes y las concepciones tradicionales y tradicionalistas, pues “saber es poder”, y brindan mejores posibilidades para planificar la acción y la trascendencia, para lo cual pueden retomarse anteriores emprendimientos que hayan quedado truncos. Pero también, en este sentido, el Círculo de Estudios de Rito Francés “Roettiers de Montaleau” constituye un ejemplo digno de ser emulado.

Agradezco al querido hermano Pancho por su constante inquietud y sus comunicaciones, que constituyen un poderoso incentivo para realizar reflexiones como la presente, que solo pretende resaltar la importancia de los estudios masónicos para interpretar nuestra situación presente y analizar las perspectivas futuras. O la relación entre memoria, nostalgia y esperanza, de la hermosa cita de Benedetti que reproduce en su último correo.

Con un fuerte abrazo fraternal,

Guillermo Fuchslocher, M:. M:.
Valle de Quito, 28 de junio de 2009, e:. v:.


viernes, 28 de octubre de 2011

"A propósito de los europeo - centrismos"


En su bien documentado blog, Joaquim Villalta reflexiona sobre aquella tendencia etnográfica que quiere hacer de Europa la fuente y madre original de la Francmasonería. Este serio error, además de ignorar las leyes de dinámica y progreso de toda institución, pretende prohijar el plexo masónico iberoamericano desde una perspectiva dominial, colonial y, en definitiva, contraria al espíritu mismo de la esencia masónica. Juzgo, pues, que desentrañar este sofisma etnocéntrico constituye una importante tarea en vistas a aprehender la esencia profunda de esta institución; en consecuencia, el trabajo que reproduzco de su autoría constituye un importante aporte en este sentido y merece una lectura pausada y reflexiva.



A propósito de los “europeo-centrismos”

Aunque nos pase desapercibido a priori, tener a Europa como la fuente y madre original de la Francmasonería Universal conlleva para muchos de los miembros de este continente una actitud de mirarse al ombligo que nos aliena y encierra en una visión parcial, alejada de la realidad, y deforme en definitiva. 

La realidad histórica fundacional de la Orden lleva consigo otra muy próxima en el tiempo consistente en la “exportación” de ésta al continente americano. Esta amnesia europeo-céntrica es más acusada todavía si evaluamos la percepción que tenemos de la masonería iberoamericana, la cual, a pesar de su larga tradición y calado, se nos presenta en muchos casos invisible, sobretodo dentro del ámbito de lo que cada día es más discutible denominar masonería adogmática o liberal.
Resulta paradójico constatar como desde el ala tanta veces criticada de la regularidad anglosajona se han dado pasos más decididos que desde la otra visión a priori más universal y abierta.

La prepotencia en ocasiones de determinadas Potencias masónicas liberales y su pretendido abolengo histórico, han terminado en muchos orientes sudamericanos a realizar maniobras relacionales que, lejos de tender a unir y respetar una rica pluralidad de tendencias y vivencias del Arte Real, han acabado por crear pretendidos garantes de exclusividad bajo la excusa de tener el “cuño europeo de calidad”, dejando a su suerte el desarrollo de su implantación, formación y proyección. Ahí, en particular el Rito Moderno o Francés, ha sido material idóneo argumental para venderse como el más “liberal entre los liberales” y por ende, puerta de entrada de ciertos grupúsculos donde una falta de control y desconocimiento de la realidad zonal ha conllevado irregularidades y picarescas de todo tipo e índole.

A propósito de lo anteriormente citado, es destacable el excelente y magnífico artículo publicado en “The Magisterium” que dibuja todo un panorama para rediseñar. También en el Blog Masonería Siglo XXIse reflexionaba sobre un colonialismo trasnochado e inadmisible.
La masonería sudamericana se muestra abierta para el Hermano o Hermana viajero, sólidamente enraizada en su patrimonio cultural fundamentado en la Libertad cuya llama sigue viva en su seno. No obstante debe estarse alerta porque alrededor de las “llegadas trasatlánticas”, todo un juego de inaceptables “nuevos virreinatos” se ha querido montar por parte de algunos jugadores del “Monopoly”, y ahí están desde los que aprovechan la inexacta garantía de que todo lo que viene de Europa es bueno, como de aquellos que en ese río revuelto pretenden legalizar su irregular e ilegítima proyección iniciática.
Pienso que es preciso recalcar que esto se ha dado muy lastimosamente en la última década entorno al Rito Moderno o Francés de habla hispana (Brasil es punto y aparte, y ahí el control, además de una tradición ininterrumpida desde 1822, ha estado absolutamente garantizado). Afortunadamente hoy, aprovechando los sistemas de comunicación, estudio y contraste, se va clarificando el panorama de la Regularidad del Rito Moderno, que pivota, sin duda alguna, sobre el Supremo Consejo del Rito Moderno del Brasil, para todos sus Grados, y son las Potencias Filosóficas de su correspondencia las que además de ser fieles al espíritu Universal inherente a este rito, garantizan su legado ritual e intervienen en una sincera interacción con otros Cuerpos de la región.

El destino y las irrefutables investigaciones masonológicas han querido, para los practicantes de los Órdenes de Sabiduría del Rito Moderno o Francés que admitamos que, aunque les pese a algunos, el legado histórico fundamentado en 1784 sobre el trabajo del Grand Chapitre Général de France solo permaneciera vivo en Sudamérica, y es desde ahí donde precisamente la “Gran” Europa ha reanudado su línea de transmisión solamente asumible creando puentes y no dando la espalda. Está claro que siempre existirá quien quiera ignorar la evidencia, aunque eso es ya “su” problema y la venda cae para muchos otros Hermanos y Hermanas que sí están dispuestos a seguir en la senda de la búsqueda de la Verdad, la transparencia y la legitimidad.

Joaquim Villalta, Vª Orden de Sabiduría, Gr.·. 9
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Supremo Consejo del Rito Moderno – Brasil
Miembro del Gran Capítulo General de España
Miembro de Honor del Sublime Conseil du Rite Moderne pour la France
Miembro de Honor del Gran Capítulo General del Gran Oriente de Colombia
Miembro  de la Academia Internacional de la Vª Orden U.M.U.R.M.

sábado, 24 de septiembre de 2011


Anno Lucis et al.
Por el H.`. Harry Mendoza[1]


"Yo diría que la abreviatura “A. L. - cuando se utilizó por primera vez  representaba una de las frases en latín que significa  "en el Año de la Masonería", probablemente "Anno Latomorum". En segundo lugar sugiero que la expresión “Anno Lucis” llegó desde el continente y que su origen también puede provenir de los grados superiores. La frase ha sido adoptada no sólo por nuestra Gran Logia Unida, sino también por la masonería en todo el mundo”.

Todos ustedes están familiarizados con el término “Anno Lucis”. Pero ¿de dónde viene? ¿Cuándo se utilizó por primera vez? ¿Y con qué amplitud se utiliza? Me sorprendió encontrar que no había ninguna respuesta inmediata a estas preguntas la primera vez que las pedí. Como consecuencia, éste trabajo.
Para establecer la escena, por así decirlo, hay que hacer alguna referencia a nuestra cronología actual. El año es 1980[2], es decir, 1980 años después de la Natividad, pero parece que hay cierta evidencia de que el monje romano que utilizó por primera vez los términos "Antes de Cristo" y "Anno Domini" no fue tan exacto como podría haber sido. Hay algunos, como Beda el Venerable, que pusieron la fecha de la Natividad cuatro años antes de la fecha que comúnmente se le atribuye, aunque hay variantes - por ejemplo, tres o incluso seis años antes. 
Y aquí permítanme citar un verso de rima:

Qué extraño es para nosotros ver
Que Cristo nació en 4 a. C
.[3]

Lo mismo para Anno Domini. Ahora observemos la abreviatura a. C. Aquí, por supuesto, trabajamos hacia atrás. Fechas más cerca de la Natividad serían razonablemente fáciles de determinar en tanto que la asignación de fechas para los eventos descritos en los primeros libros del Antiguo Testamento se torna extremadamente difícil -incluso imposible en los primeros libros. Como una enciclopedia dice: "Las eras de la creación del mundo son puramente convencionales y arbitrarias. Valdría la pena mencionar que una enciclopedia dice que la edad del sistema solar se calcula en alrededor de 4.700 y 6.000 millones de años. ¡Así que no tomemos las fechas “Anno Lucis" demasiado en serio!
La cronología que aparece, sin autorización, en muchas Biblias en Inglés data de una edición impresa en 1701. La fecha de la Natividad en esto se toma como el evento central en la historia y, al aparecer por primera vez en algunas Biblias en Inglés, los años se cuentan como “Antes de Cristo" o "Anno Domini". La cronología se basa en una obra de James Ussher, obispo de Armagh, que da la fecha de la Natividad en 4004 "Anno Mundi", es decir, 4.004 años después de la creación del mundo.
Se ha dicho que la cronología de Ussher no se basaba únicamente en la información dada en el Antiguo Testamento, sino que fue sometida a una mesiánica o apocalíptica visión de la historia según la cual el Mesías vendría unos 4.000 años después de la Creación. Esto, aparentemente, coincidía en Ussher con un total de 4004 de las varias fechas mencionadas en el Antiguo Testamento.
Sin embargo, aunque esta edición de 1701 puede haber sido la primera Biblia que ha utilizado los términos "A. C." y “D. C.', no fue la primera edición de la Biblia que contenía fechas en el margen. Ese honor pertenece probablemente a una Biblia impresa en Oxford en 1679. Un punto interesante en esto es que la fecha de la Natividad se da como "Anno Mundi" 4000.
Aunque muchas Biblias en Inglés suelen mostrar el resultado de la cronología de Ussher de 4.004 años entre la creación del mundo y de la Natividad, hay variantes. Por ejemplo, según el calendario griego moderno el número de años entre los dos eventos es de 7388; la Iglesia griega antigua dice 5.508 años, mientras que un profesor de Hales dice 5411. La única cronología que quiero mencionar antes de continuar con el aspecto masónico de este trabajo, es el cálculo judío. Esto pone a la Creación en 3760 A. C. pero, como el Año Nuevo judío cae en el otoño, es necesario añadir un año más después de esa Festividad. Una de las razones existentes por las de menor número de años (de acuerdo con un erudito judío) es que se cuentan de acuerdo a los Años de la Liberación y los Años del Jubileo. 
La referencia a los Años de la Liberación se encuentra en Éxodo 22,10-11:

Y seis años has de sembrar tu tierra, y reúne en ella sus frutos; Pero en el año séptimo deberás tú dejarla descansar y permanecer quieto.[4]
La referencia a los Años del Jubileo se encuentra en Levítico 25, 10:

Y santificaréis el año cincuenta, y proclamarás la libertad a lo largo de toda la tierra a todos sus habitantes.

Esto en cuanto a la información de fondo. Antes de pasar a las referencias masónicas es dable señalar que, a pesar de una cuidadosa revisión de las enciclopedias y otros libros de referencia, no he podido encontrar ninguna mención de la masonería fuera del término «Anno Lucis".
Ya por el lado masónico, la primera mención de "Anno Lucis” que he encontrado en Inglaterra hasta ahora es en el año 1777. Me refiero a la frase en su totalidad y no con su abreviatura, AL.  Estas iniciales se pueden encontrar ya en 1725, y con frecuencia después de la mención de los años. Pero esto no significa que estas letras se puedan tomar por “Anno Lucis”. De hecho, como explicaré más adelante, no creo que así haya sido.
¿Dónde se encuentra esta referencia encontrada de 1777 “Anno Lucis”?  Está en un certificado expedido de modo bastante inusual por la primera Gran Logia. En pocas palabras, la Logia de Alfred (que desapareció cerca del año 1790) había, por diploma, iniciado a seis conocidos Grandes Oficiales miembros de su logia. Un poco más tarde, debido a que uno de los candidatos (posiblemente relacionado con uno de los Grandes Oficiales) fue impedido por los servicios del ejército de asistir a la logia, donde iba a realizarse, la Logia Alfred dio a estos Grandes Oficiales una 'Diputación' para que iniciaran, pasaran y elevaran al candidato “... en su lugar habitual de hacer, pasar y elevar masones, como si se hicieran en nuestra presencia, y dentro de nuestra Logia ... " [5] Los Grandes Oficiales lo hicieron debidamente en el Salón de los Francmasones y emitieron un certificado recordando el evento. El certificado tiene fecha “a los 15 días de febrero de 5777 Anno Lucis".
Hasta esa fecha, las referencias en Inglaterra a épocas del arte masónico habían sido por lo general o bien con el Año de la Masonería o con la abreviatura 'AL'.
Tanto en la primera y segunda edición de las Constituciones (impresas en 1723 y 1738, respectivamente), el autor utiliza la frase inglesa “Año de la Masonería". La misma frase se encuentra en algunas ediciones posteriores, aunque no en todas. A lo largo de la Sección Histórica, Anderson cita frecuentemente las fechas de Ussher, pero sólo hay unas pocas referencias hasta el año de la Masonería. De vez en cuando utiliza 'AM', lo que podría significar “Anno Masonería” o ''Anno Mundi'', es decir, en el año del Mundo. Según la Enciclopedia Británica, la frase ''Anno Mundi'' entró en uso popular sobre el siglo 9 d. C.
La frase “Año de la Masonería también fue utilizada ocasionalmente por la primera Gran Logia en sus actas, por ejemplo en las Actas de fecha 6 y 27 de diciembre 1729. También aparece en la década de 1730 en las "Diputaciones", en órdenes de Irlanda y en la primera piedra de un edificio de Londres. Las Normas y Reglamento de los Antients tienen la fecha "... en el año 5751 de la Masonería". La frase también aparece en su Acta de 1735. De hecho, se encuentra con bastante regularidad en todo tipo de documentos a lo largo del siglo 18 y así como en el 19.
También tenemos una referencia a “Anno Masonería ". Se trata de una piedra descubierta cuando el actual Banco de Inglaterra se estaba construyendo en la década de 1930. La piedra fue inscrita con los nombres de dos albañiles y el Gran Maestre, Lord Montacute. [Segundo Duque de Montagu]. Llevaba la fecha “Anno 5722 la Masonería”.
La abreviatura "A.L. se encuentra en primer lugar en la lista de Pine de las Logias de 1725. Las letras aparecen en los escudos de armas del Gran Maestre. Pine continuó usando esta abreviatura en las siguientes ediciones de su lista. Lo mismo hizo Cole con las producidas después de Pine. La abreviatura también se encuentra en los escudos de armas del octavo duque de Norfolk, Gran Maestre 1730-1, que se incluyeron en el segundo Libro de Actas de la primera Gran Logia.

A lo largo del siglo 18 la abreviatura “A.L.” se utilizó en diversos documentos, tales como órdenes y Constituciones. Se ve con más frecuencia después de la formación del Gran Logia Unida en 1813, pero, como he indicado anteriormente, no necesariamente significan “Anno Lucis”. Dudo mucho que se hiciera durante los primeros años. Hubo otros términos que podrían ser abreviados como 'AL'.
En primer lugar, el término como hasta ahora se usa, fue descubierto en un conjunto de tres joyas presentadas en 1732 al Dr. Richard Rawlinson de la Logia “Castle”. Hay una inscripción en latín en cada joya, lo que incluye la fecha “Anno Lat. 5732”. La abreviatura “Lat.” casi seguro que significa "Latomorum”, una palabra regularmente vista en Ars Quatuor Coronatorum como el título del suplemento - Miscelánea Latomorum. Latomorum es el caso genitivo plural de “Latomus”, palabra latina (o en su forma más habitual “Lautomus”) que a su vez deriva del griego y significa "de los canteros”.  Fue vista por primera vez en el tejido de los rollos del siglo 14, que trataban de representar “a los masones". Así, "Anno Latomorum" puede leerse como “en el Año de la masonería” y, no sin razón, "de la Masonería".
Latomorum” también se encuentra en el texto de los escudos de armas del duque de Norfolk, al que ya nos hemos referido, y hay por lo menos dos apariciones en esta época. El primero está en la vaina de la Espada de Estado dada a la Orden por el mismo duque de Norfolk y que llevaron ante el Gran Maestre en procesión. La inscripción se refiere a los donantes como "Latomorum Archimagistri” - Gran Maestre de la Masonería. La fecha es "A.L. 1730 “. Tres años más tarde tenemos una forma de grabado en una citación para presentarse en la logia “El bastidor y el árbol de cacao ", ubicada en Moore Fields. La palabra “Latomorum” aparece también en este caso. Tengo pocas dudas de que fuera utilizada en otros lugares de la Orden durante estos primeros años.
La abreviatura "A.L.” puede aplicarse también a “Anno Lithotomorum”, que se encuentra en 1735 en el Acta de una Logia en Salisbury. El prefijo “Lito” deriva del griego y se refiere a la piedra. El Diccionario Inglés de Oxford define "lithotomic” en el sentido de "cantería, un albañil". Así que tal vez el escritor de las actas del siglo l8 destinó aquellas palabras en el sentido "el Año de la Masonería".
Unos años más tarde nos encontramos con la frase “Anno Laotomiae”. Al parecer, tanto en pancartas y certificados. Un certificado que se emitió en la Logia Beaufort N º 167, Bristol; Se trata de un documento impreso, la fecha y el nombre insertos a mano. Está impreso en inglés a la derecha y en latín a la izquierda. El primero se refiere a “el Año 5814 de la Masonería y el último contiene “Anno Laotomiae”, que debe ser tomado como una traducción directa.
En 1752 tenemos la primera lista de logias publicada por la Gran Logia de los Antiguos y grabada por Ellis. Él usa 'Anno Lap”. Esto seguramente podría suponer el sentido de “Anno Lapidariorum”, “en el Año de la Canteros" y, por definición, "de la Masonería". “Anno Lap" fue utilizado de nuevo por los Antiguos en 1753 y en 1757, en cada caso, se agregó 4000 a la fecha. Sin duda, tenemos otras variantes del "Año de la Masonería" utilizadas por Anderson en 1723 y que se encuentran en diversos documentos en todos los años durante décadas después.
Así que tenemos cuatro frases - todos los que empiezan con las letras “AL”. Durante todo el siglo 18 y, de hecho, en la primera parte del 19 sólo hay un caso en Inglaterra descubierto hasta ahora del término latino “Anno Lucis". A mi juicio, sin embargo, existe una fuerte posibilidad, incluso una probabilidad, de que la abreviatura “A.L.” inicialmente se refiriera a una frase latina (a más de una parece probable) que significa “en el Año de la Masonería".

En la segunda mitad del siglo 18 y hasta la unión de las dos Grandes Logias, las más comúnmente usadas en Inglaterra eran "el Año de la Masonería" y la abreviatura "AL". Las palabras “Anno Laotomiae" aparece unas cuantas veces, generalmente en las logias que deben lealtad a la Gran Logia de los Antiguos.
Durante la década de 1790 y en la década de 1830 nos encontramos con "Artis" (o de vez en cuando 'Aerae') “Architectonicae" y "Artis Aedificatoriae”, frases que se encuentran en ambas ordenes y en los diplomas del Arco Real. También se encuentran en Escocia en piedras fundamentales que se habían establecido con plena ceremonia masónica.
Pero, ¿cuándo nos encontramos al lado “Anno Lucis”, teniendo en cuenta que la única fecha hasta ahora registrada en Inglaterra es de 1777? La próxima ocasión es en una copia de la "patente de la Constitución” de los Caballeros Templarios concedida por Dunckerley en 1791. Hay cuatro fechas que figuran en el documento, pero estamos interesados sólo en las dos primeras. Se trata de “Anno Lucis 5795" y "1791 Anno Domini". 
Lamentablemente, la patente original ha desaparecido y tenemos que confiar en una copia. Uno sólo puede suponer que el original tenía las palabras "Anno Lucis” en su totalidad, y no sólo la abreviatura
“AL”.
También en Inglaterra, nuestro próximo encuentro es en los escritos de Carlile, un no-masón, pero autor y editor de (entre otras cosas) el Manual de la Francmasonería. Una carta impresa en otra de sus publicaciones (y que lleva su dirección temporal en la cárcel de Dorchester), tiene la fecha "08 de julio de 1825 AD. Anno Lucis para los masones". Otra carta tiene “Anno Tenebrae 14 de julio de 1825. Anno Lucis (para albañiles)”. “Anno Tenebrae" se puede traducir como “en el Año de la Oscuridad” - presumiblemente una broma de Carlile. Parece que en 1825 Carlile fue de la opinión de que las palabras “Anno Lucis" eran conocidas (y presumiblemente utilizados) por masones. Además se puede suponer que, de acuerdo con Carlile, la abreviatura 'AL' entonces había llegado a significar “Anno Lucis".
Tres años más tarde nos encontramos con las palabras de nuevo, esta vez en un certificado bilingüe expedido por la logia portuguesa Fidelidad, en Plymouth en 1828. El lado portugués de la declaración se refiere a “Anno do Verd Luz 5828", el lado latino contiene las palabras “Lucis Anno 5828.
Con el paso de los años han sido encontrados una serie de documentos manuscritos que tienen por objeto registrar las ceremonias usadas tanto en la Orden como en el Real Arco. Algunos de ellos están en 'claridad', otros, ya sea total o parcialmente en código. La palabra "Lucis” se encuentra ocasionalmente en manuscritos del Real Arco que fueron escritos probablemente en la última parte del siglo 18. Eso ocurre en la parte del catecismo que más tarde se convirtió en Lectura Histórica. Carlile siguió esta práctica en su Manual de la Francmasonería. Alrededor de 1845 y en adelante, la frase aparece con regularidad en los libros impresos del ritual del Real Arco.
Aunque no he sido capaz de encontrar “Anno Lucis" en algún certificado de la orden expedido por la Gran Logia Unida, las palabras aparecen en los certificados emitidos por el Supremo Gran Capítulo, y lo han hecho desde la década de 1840. Para suerte de mi conocimiento, no se produce en ningún otro documento oficial expedido por alguna otra autoridad.
Sería, por supuesto, útil si tuviéramos una orientación de una de las Grandes Logias de la pre-Unión o de hoy, en relación con la abreviatura. La Gran Logia Unida considera que, obviamente, la abreviatura se entiende como “Anno Lucis”. Pero ¿hay algo en los artículos de la Unión para confirmar esto? No. La fecha indicada es el día “25 de noviembre, en el año de Nuestro Señor de 1813, y de la Masonería, 5 813. No “Anno Lucis” -y de hecho no "A. L.”  En cuanto a la primera Gran Logia y la Gran Logia de los Antiguos, hemos visto que se utiliza tanto la frase "en el Año de la Masonería" y la abreviatura "AL”,  pero no “Anno Lucis".

Sigue siendo otra fuente de información la que se encuentra en los proyectos de inscripción que se iban a utilizar en la placa de bronce a colocar en la esquina noreste de la primera Sala de los Francmasones. Hay dos proyectos. El primero contiene la frase "En el Año del Mundo (o de la Luz) 5779. 1775(nótese, por cierto, la adición de 4.004 años, no 4.000.) El segundo proyecto contiene dos fechas  "cada una de ellas precedida por la abreviatura “AL”, y “CA”, esta última probablemente entendida como “Anno Christo”. En realidad, ningún proyecto se utilizó. El texto utilizado realmente se registra en las actas de la Gran Logia (y reproducido en su totalidad por las Constituciones de Noorthouck de1768). La versión en inglés dice: "En el año quince del reinado de Jorge III y de mil setecientos setenta y cinco de la salvación humana."[6] No se hace referencia a “el Año de la Masonería ", “Anno Lucis" o “AL”.
Así que no hay orientación, ya sea en los proyectos originales o en el texto definitivamente aprobado. ¿O hay? Tal vez la haya. Ustedes recordarán que el primer proyecto decía “En el año del Mundo (o de la Luz) 5779. 1775“. Las palabras están en inglés, pero la palabra latina para la luz es "Lux" del que se deriva el genitivo "Lucis".
Ahora me permito sugerir que esto puede llevarnos al continente. Hay pruebas de que "el Año de la Luz" se utilizaba en los documentos oficiales, cartas y certificados masónicos y en las inscripciones masónicas en Francia y otros países europeos, no en Inglés pero si en el idioma del país (principalmente francés) y en ocasiones en latín. 
Además, es en Francia que encontramos por primera vez “Anno Lucis".
En su edición de Ilustraciones de la Masonería de 1772, Preston se lamenta el hecho de que los masones tuvieron que recurrir a las tabernas y salas de contratación para sus reuniones generales. Se refiere - y describe en detalle -  al Salón de banquetes que pertenece a la Logia de San Juan en Marsella, en donde en más de una puerta de la misma se encuentra una inscripción que incluye la fecha “Anno Lucis 5765” -el uso más antiguo descubierto hasta ahora.
Pero diez años antes, en 1755, la frase “L'an de la Grande Lumière” estaba siendo utilizado en Francia en los documentos masónicos, especialmente en los relativos a los grados superiores. Podría haber sido utilizado anteriormente. He visto una fecha impresa de 5730 con una fecha correspondiente de 1730, pero la evidencia sugiere que la cifra "3" en ambos casos fue un error de imprenta de "5", que haría que la fecha fuese de 5750 y 1750.
La misma frase francesa (a veces con pequeñas variaciones) se empleó a lo largo de la segunda mitad del siglo 18, otra vez con más frecuencia en relación con los grados más altos. He examinado un gran número de certificados de la masonería continental emitidos por el Gran Oriente de Francia y varios otros cuerpos masónicos y la gran mayoría de ellos tenían esa expresión francesa que significa "el Año de la Luz, a veces en su totalidad, a veces de modo abreviado.
Debo añadir que «Año de la Luz  también aparece en un certificado de guerra bilingüe de un prisionero francés emitido en Chesterfield, Derbyshire, en 1811 y en un certificado expedido por la Gran Logia Provincial de Jersey en 1795.

El Hno. A. C. F. Jackson, maestro de la Logia Quatuor Coronatur, en su libro “Rosa Cruz Historia del Rito Antiguo y Aceptado para Inglaterra y Gales” (1980) reimprime una patente, que dice haber sido expedida en 1761 y que muestra la fecha “Anno Lucis 5761”, cuatro años antes de la primera referencia a “Anno Lucis” encontrada por mí.
El autor nos dice que hay muchas razones para pensar que algún tipo de patente se publicó, pero dice que: "El documento original nunca se ha encontrado y hay sólo copias de copias que datan de alrededor de finales del siglo XVIII”. También dice que, por diversas razones (que da), "la versión de la patente dada... debe... ser tratada con sospecha”. Por tanto, no podemos aceptar este documento impreso como prueba de que “Anno Lucis” fue utilizado en 1761. En cualquier caso, la patente original era casi seguro que estaba en francés y probablemente ha contenido la expresión francesa “L'an la Grande lumière" que, como ya he dicho, se puede encontrar en muchos documentos masónicos franceses antes de 1761. La traducción de esta frase de la patente original bien podría haberse convertido en “Anno Lucis" (en total), o su abreviatura “AL”  que más tarde se transcribió como Anno Lucis. Nunca lo sabremos. (El autor tuvo la amabilidad de confirmarme que en la copia de la cual se hizo la copia (y que se cree que data de finales del siglo 18) se muestra Anno Lucis en su totalidad).
¿Qué conclusiones que saco de mi estudio? En primer lugar me permito sugerir que la abreviatura “A.  L.” -cuando se utilizó por primera vez - representaba una de las frases en latín que significa "en el Año de la Masonería" probablemente "Anno Latomorum.” En segundo lugar, sugiero que “Anno Lucis” llegó desde el continente y que su origen también puede provenir de los grados superiores. La frase ha sido adoptada no sólo por nuestra propia Gran Logia Unida, sino también por la masonería en todo el mundo.
Por último, hermanos, permítanme decir que el título de este documento podría ser interpretado como aquel que abarca las épocas masónica de otras órdenes, lo cual no era mi intención. Mi objetivo ha sido hacer frente a la expresión “Anno Lucis" y sus variantes.


[1] Traducido por Rodolfo M. Zanetti, del original publicado en: http://freemasonry.bcy.ca/aqc/anno_lucis/anno_lucis.html
[2] Año de publicación del trabajo. N. del T.
[3] How strange it is for us to see
   That Christ was born in 4 B.C.
[4] And six years shalt thou sow thy land, and shall gather in the fruits thereof; But the seventh year thou shalt let it rest and lie still.
[5] Indudablemente, debe referirse al ingreso o iniciación, aumento de salario y exaltación, conforme a los tres grados simbólicos. N. del T.
[6] La correcta traducción se corresponde en numerales, que no son de uso común en español en cifras tan abultadas y cuya traducción literal hubiera comprometido la sana inteligencia del texto. N. del T.