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A diferencia de otros blogs, aquí raramente se encuentran trabajos concluidos. En su mayoría están en un lento pero constante proceso de construcción, pues es intención mía la de ir intercambiando con los posibles lectores diversos puntos de vista a los efectos de ir construyendo los trabajos con una dialéctica progresiva. El tiempo dirá sobre la efectividad de este método.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Gould - La Historia de la Francmasonería - Cap. I -


LA


HISTORIA Y ANTIGÜEDAD DE LA MASONERIA




CAPÍTULO I

LOS ANTIGUOS MISTERIOS – LOS ESENIOS –
LOS COLLEGIA ROMANOS – LOS CALDEOS.



Hasta un periodo relativamente reciente, la Historia y Antigüedad de la Francmasonería, ha estado envuelta en una nube de oscuridad e incertidumbre. Tratada por norma con un desprecio apenas velado por los hombres de letras, el tema ha sido, en su mayor parte, abandonado a los escritores cuyo entusiasmo ha suplido el lugar de aprendizaje y cuya sola cualificación para la tarea ha sido su membresía a la fraternidad. Por otro lado, sin embargo, debe afirmarse claramente que los pocos literati que han tomado este desagradable motivo, evidencian al menos una equivalente credulidad, en consonancia con su aprendizaje, y mintiendo sus imaginaciones sobre los hechos que son esenciales para las teorías que promueven, han confirmado la creencia preexistente  de que toda la historia masónica no es cierta.[1] Los caprichos de esta última clase han sido agradablemente caracterizados como “los ágiles y vivaces cuentos de los analistas masónicos modernos, que muestran en sus historias una arrogante independencia de los hechos, y compensan la escasez de evidencia con una sorprendente fecundidad de invención. La 'masonería especulativa', como ellos le llaman, parece haberles favorecido con una gran porción de su aireado material, y con escaleras, andamios y ladrillos de aire se han topado con sus históricas estructuras con maravillosa facilidad.”[2] El lector crítico está realmente apto para lamentar que los líderes de la escuela creacionista no hayan seguido el ejemplo de Aristóteles, cuya “sabiduría e integridad” Lord Bacon encomia, en haber “repartido todos los relatos prodigiosos que pensó dignos de registrar en un libro, el que siguiendo detalladamente y en consecuencia, debía ser construido sin ser mezclado ni debilitado con material de dudoso crédito.”[3]





Una nueva y más crítica escuela, sin embargo, ha surgido por fin, la que, haciendo bastante por poner el tema sobre una base histórica sólida, ha dejado aún mucho que desear.
La publicación de una Historia General de la Francmasonería, por el Sr. Findel (de Leipzig) en 1861, marca una era distinta en el progreso de la literatura masónica. Ninguna historia universal del oficio masónico (en todo lo digno de ese nombre) había sido previamente compilada, y el dictum del caballero de Bonneville fue generalmente consentido, “Que la duración de la vida de diez hombres era un plazo demasiado corto para la ejecución de tan formidable empresa.”[4]
El trabajo de Findel es una compilación altamente meritoria, y refleja un gran crédito a su industria. Los escritos de todos los autores masónicos anteriores parecen haber sido consultados, pero el valor de su historia habría sido mucho mayor de haber una referencia más frecuente a las autoridades. Parece, en efecto, trabajar bajo una completa incapacidad para distinguir entre grados relativos de valor de las autoridades que está intentando analizar;[5] pero dejando todos los deméritos de un lado, su “Historia de la Francmasonería” constituye una contribución muy sólida en nuestro inventario de hechos masónicos, y de su facultad de condensación lúcida, ha brindado, por primera vez dentro de las facultades de comprensión popular, todo el tema para esclarecimiento del ámbito de aplicación al cual se dirige. La Prehistoria de la Masonería se aborda brevemente, pero esta rama de la investigación arqueológica ha sido incorporada por el Sr. G. F. Fort, quien en un interesante volumen de 481 páginas, dedicadas por entero a las “Antigüedades de la sociedad, habla muy hábil y claramente sobre la historia legendaria o tradicional de la fraternidad.[6]
El propósito del presente trabajo es encarnar en una sola publicación la historia legendaria y auténtica de la orden. La parte introductoria cubrirá la porción territorial ya ocupada por Fort, y se procederá entonces a recorrer el campo de las investigaciones en las que Findel me ha precedido. Disintiendo como yo lo hago muy significativamente de estos escritores, tanto en lo que se refiere a los hechos que aceptan como en las inferencias que han deducido, mi registro de sucesos necesariamente variará respecto de la de ellos, mientras que mis conclusiones generales serán tan novedosas como confío que puedan resultar bien fundadas.
En primer lugar, puedo remarcar que la historia de la Francmasonería sólo puede, en rigor, ser considerada a partir de la época que en el caos de las tradiciones míticas es sucedido por la época de los registros de logias. Esta época no puede ser muy fácilmente determinada. Las circunstancias de las logias para el año 1599, tal como se escribió en el momento de sus libros de actas, aún están vigentes. Las circunstancias de las logias, incluso en el Norte y Sur de Gran Bretaña, eran diferentes. En Escocia, el verdadero procedimiento de las logias para el año 1599, tal como en su momento se redactó en sus libros de actas, aún están vigentes. En Inglaterra no tenemos registros de logias que se remonten hasta antes del siglo diecisiete, sino sólo el registro de una logia (Alnwick) entre 1700 y la fecha de la formación de la Gran Logia (1717). En aras de la conveniencia, por lo tanto, el periodo mítico-historico de la Francmasonería se considerará extendida hasta 1717, y las circunstancias especiales que distinguen a los principios de la temprana masonería de Escocia de su reino hermano, en la medida en que sea necesario, serán además consideradas cuando las historias de nuestras Grandes Logias Británicas sean tratadas por separado.



[1] “El curioso asunto de la Francmasonería ha sido desafortunadamente tratado sólo por panegiristas y calumniadores, ambos igualmente mendaces” (La Edad Media, de Hallam, 1856, vol. iii, p.359).
[2] El Dr. Armstrong (después Obispo de Grahamstown) en el Recordatorio Cristiano, No. Lvii., Julio 1847, p.18.
[3] El Progreso del Aprendizaje (Bacon, Ed. Spedding, 1857), vol. iii, p. 288. En este sentido, una característica única de la edición original del difunto Mr Pitt Taylor, Profesor de Derecho de Pruebas de Greenleaf, podría ser citado. Los numerosos Reportes Jurídicos (U.S.A.) citados en este trabajo están ordenados por letras A, B, C, D, según la relativa estimación en la que se llevaron a cabo por la profesión. Alguna clasificación de este tipo puede resultar de gran ayuda para el estudiante de la antigüedad masónica.
[4] J. G. Findel, Geschichte der Freimaurerei, Leipzig, 1861, Prefacio a la 1ra. edición. Las futuras citas de este trabajo serán hechas de la 2da. edición inglesa, Londres, 1869.
[5] La justificación de esta observación aparecerá en el Capítulo iii.
[6] G. F. Fort, Historia Temprana y Antigüedades de la Francmasonería, 1876.-

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